EL PADRE

 

El anciano de Rembrandt se inclina sobre su hijo recién llegado y tocándole los hombros con las manos, se puede apreciar, no sólo al padre que estrecha al hijo en sus brazos, sino a la madre que acaricia a su niño, le envuelve con el calor de su cuerpo, y le aprieta contra el vientre del que salió.

Bajo la forma de un viejo patriarca judío, emerge también un Dios maternal que recibe a su hijo en casa.